Paralíticos totales

Entre los antiguos israelitas, la enfermedad se consideraba como un problema teológico y religioso más que un proceso natural. Las enfermedades se debían, casi en su totalidad, a transgresiones legales y al castigo divino por la desobediencia y el pecado. Podían causarlas Dios directamente, su ángel o Satanás. En el N T, Jesucristo, durante su ministerio, le asignó un papel preponderante a la curación de enfermedades: su mano sanó a ciegos, sordos, mudos, paralíticos y endemoniados.

Se nos recuerda la responsabilidad hacia nosotros mismos de volver a encender el entusiasmo, celo y fervor para vencer el decaimiento espiritual que nos impide cumplir la voluntad de Dios y andar como es debido.

No nos dejemos vencer por el cansancio y el desánimo. Siempre hay quienes están proclives a extraviarse, a dejarse arrastrar, y abandonar la lucha. ¡Cuántos años se pierden así que nunca podrán ser recuperados! ¡Cuántas oportunidades perdidas porque nuestras manos estaban caídas, y nuestras rodillas paralizadas por no estar ejercitadas en la oración y el andar espiritual!Estos siempre parecen ir juntos: dejamos de orar, y pronto dejamos también de obrar. Por lo tanto, nuestro deber es insuflar ánimo a los que están por claudicar, e inspirarlos para que levanten sus manos caídas y rodillas débiles. Lamentablemente muchos hacen lo contrario de animar. En lugar de ver lo positivo, ven lo negativo. Son pesimistas en vez de optimistas. Sólo ven el pequeño defecto y dejan de ver lo mucho de positivo en las cosas y en las personas. Miran todo con gafas oscuras y se extrañan porque las cosas parecen negras. Dichoso aquel que como el Siervo de Isaías 50:4 tiene «Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado…».

  1. No mueven los brazos:
  2. No hacen nada por sí mismos.
  3. No ayudan a otros.
  4. No levantan lo caído.
  5. No agarran lo que les pertenece.
  6. No cambian de posición.
  7. No mueven las piernas:
  8. No caminan.
  9. No se ponen de pie
  10. No se arrodillan.

Están necesitados de:

  1. Atención médica, Jesús es el médico.
  2. Cuidado familiar, la Iglesia es esa familia.
  3. Ayudas ortopédicas, la Biblia y el Espíritu Santo las ofrecen.

En todas las iglesias y sociedades cristianas hay algunos que son más flojos y más propensos a despistarse y a abandonar la lucha. Es la obligación de los más fuertes el inyectar nuevo vigor en los brazos caídos y fuerza fresca en los pies vacilantes. La frase que se usa para brazos es la misma que se usa para describir a los israelitas cuando querían abandonar los rigores del viaje por el desierto y volverse atrás, a lo que entonces les parecía la comodidad y la abundancia de Egipto. Si siente que sus brazos están perdiendo fuerza, que sus rodillas están al punto de doblarse y dejar caer al cuerpo, que sus pies ya no pueden seguir una línea recta; entonces no debe retirarse, sino pedir de Dios fuerzas renovadas. El Señor sigue levantando las manos caídas y moviendo las rodillas paralizadas. No sea un paralítico espiritual deje que Jesús lo sane.