Confianza

¿En qué se fundamenta la confianza? En la seguridad de que Cristo está en mí. Pablo dice: Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. (Gálatas 2:20)

El que no tiene confianza en sí mismo es incapaz de hacer muchas cosas, porque se siente atado por su timidez, por su cobardía. Se menosprecia: «No puedo, no sirvo, soy un inútil».

No nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. (2 Timoteo 1:7)

Mi confianza no se basa en mi mismo sino en la verdad de que Cristo vive en mí. Pues cuando en mis fuerzas me propongo no pecar, vuelvo a pecar. Procuro hacer lo bueno y no lo logro. Lo compruebo una y otra vez. Pablo lo expresó así: «Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago». (Romanos 7:19) Separado de Cristo no tienes posibilidad de vivir bien. Pero en Cristo es otra cosa. Dios te dio el poder del Espíritu Santo. Se puede resumir esa confianza en dos expresiones: tú tienes poder y autoridad. Debes confiar en aquello que Dios te dio. Él te proporcionó el poder del Espíritu Santo; el mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos está en ti. Él te confirió autoridad. Tienes poder y autoridad para vivir según la voluntad de Dios. Poder para dar testimonio de Jesús en todo lugar. Por eso Pablo declara: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Todo lo puedo en aquel que me da sus fuerzas. Tienes que tener confianza en ti mismo en Cristo. No en tus propias fuerzas, sino en sus fuerzas que están en ti.

Rechacemos toda expresión negativa que el enemigo haya colocado en nosotros, como «no sirvo»,«soy incapaz», «soy incompetente». Tú estás en condiciones de proclamar: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece». Puedes amar, porque no eres tú el que ama, sino Cristo que ama en ti. Puedes testificar, puedes perdonar al que te ofende, puedes orar, puedes confesar tus pecados con humildad, puedes servir, ser paciente, ser mejor esposo o esposa, mejor padre, mejor madre. Todo lo puedes en Cristo. Puedes tener dominio propio, puedes ser fiel al Señor, ser buen hijo o hija, ser manso y humilde, ser generoso. Puedes vivir feliz, dar gracias siempre y por todo, compartir con el necesitado, vencer la tentación, tener victoria sobre el diablo, vencer la mentira, vivir en el Espíritu. Puedes derrotar principados y potestades en el nombre del Señor. En Cristo, todo lo puedes porque él te da su fuerza. Las siguientes cuatro piedras son fundamentales en la edificación de nuestro ser interior. Al afirmar nuestra nueva identidad en Cristo; al tener una buena autoestima; al tener seguridad y confianza plena en el Señor; nuestro carácter se transformará, nuestra personalidad mejorará en el poder del Espíritu Santo. Y un carácter transformado determinará una conducta santa como agrada al Señor.