El alma humana

El don de un cuerpo especialmente preparado no agotó la generosidad de Dios para con el hombre, sino que también le dio una preciosa alma. La Biblia habla del alma como una posesión tan invaluable que su pérdida sería una tragedia incalculable. Jesús dijo: “¿De qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8:36, 37).

Pero, ¿Qué es el alma? Quizás la mejor manera de comenzar a responder es decir que el alma hace que el hombre sea diferente de todo lo que Dios creó. El hombre tiene altura, talla y peso; pero también los tiene una piedra. El hombre se nutre y crece; pero también lo hace un árbol.

El hombre siente y se mueve; pero también un perro. Sin embargo, el hombre tiene algo que ninguna otra criatura tiene: alma, que le permite tener pensamientos espirituales y hacer actos espirituales. El alma es la parte espiritual del hombre. El alma humana es racional, es decir, que puede pensar y razonar. El hombre puede entrar en una íntima relación con Dios porque tiene un alma racional, con voluntad y emociones, en contraste con los instintos animales que no pueden tener esa relación.  Por eso creó Dios así al hombre, para que pudiera tener compañerismo con Dios y ser su compañía por la eternidad. La Biblia le atribuye inteligencia al alma. Por ejemplo el Salmo 77:6 dice: “Mi espíritu [sinónimo del alma] inquiría”. Inquirir es una señal de inteligencia. Por lo tanto, el alma (espíritu) es inteligente. La Biblia también le atribuye emociones al alma (Salmo 42:5) y la capacidad de amar a Dios y al prójimo (Lucas 10:27). Señala al alma como la portadora de la personalidad humana y de la conciencia de sí mismo. Por ejemplo, cuando el salmista dice: “Mi alma rehusaba el consuelo” (Salmo 77:2), quiere decir, “Me negué a ser consolado”. Por tanto, el alma es “el yo”, la personalidad humana y la conciencia de sí mismo. Sobre todo, la Biblia le atribuye al alma la capacidad y el deseo de alabar a Dios y darle gracias. Por ejemplo, David dice cómo responderá su alma cuando Dios lo libre de sus enemigos: “Mi alma se alegrará en Jehová, se regocijará en su salvación” (Salmo 35:9).

El alma da vida

Nadie ha visto la electricidad, pero sabemos que existe por lo que hace. Nadie ha visto un alma, pero sabemos que el alma existe por sus actividades. El hecho de que le da vida al cuerpo da testimonio de su existencia. Más importante es el testimonio de la Escritura. Por la Biblia sabemos que el alma es tan real como nuestras manos y pies, aunque no se puede ver, y no ocupa espacio en el cuerpo. Como el alma da vida al cuerpo, se puede comparar con una batería que le da vida y movimiento a un juguete. Cuando se saca la batería, cesa el movimiento del juguete. Cuando el alma sale del cuerpo, éste pierde su poder y su vida. No obstante, la relación cuerpo-alma no es unilateral. Así como el cuerpo necesita el alma para vivir, el alma necesita al cuerpo para llevar a cabo su voluntad. La relación alma-cuerpo es de mutua dependencia.