Las pruebas refinan la fe

5que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 6En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,

1 Pedro 1:5-6

Según esto, el creyente ha de tener esperanza y vivir con optimismo porque cree en el cumplimiento de las grandes promesas divinas. El v. 6 comienza diciéndonos que esa esperanza proporciona gran alegría y de ahí hasta el v. 9, continúa describiendo las emociones que palpitan en el corazón del cristiano. No es fácil para el humano sentir optimismo y alegría en medio de las tribulaciones. La vida trae penas, dolores y desilusión. Pero los autores bíblicos, como Santiago 1:2-4 nos instruyen diciendo que podemos regocijarnos aun en medio de ellas. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué es razonable? Pedro afirma en este pasaje varias verdades acerca de las penas y pruebas de los creyentes. Cuando comprendemos estas enseñanzas, entonces aprendemos la perspectiva bíblica para fortalecernos en medio de los problemas. Descubramos con Pedro cómo debemos ver tales contrariedades.

Las tribulaciones son temporales (v. 6). Por un poco de tiempo es la expresión que el apóstol usa. También Pablo habla de «esta leve tribulación momentánea» (2 Corintios 4:17). A nosotros esos momentos pueden parecernos demasiado largos y algunas personas sufren toda la vida, pero Dios y su pueblo tienen otra perspectiva acerca del tiempo. En contraste, nuestras aflicciones tienen poca duración. No todas las aflicciones duran toda la vida. Dios sabe lo que necesitamos y cuánto podemos soportar. El conoce cuándo se ha cumplido su propósito en nosotros.

Las tribulaciones son necesarias (v. 6). Si Dios permite una prueba, es porque es imprescindible. El no desea que suframos sin propósito; más bien está llevando a cabo sus maravillosos y eternos designios para nuestro bien, para el de otros y para su gloria. El creyente está en la “escuela de Dios“; nos está forjando y transformando día con día para que mostremos al mundo cómo es Él. En otras palabras, nos está preparando para llegar al cielo. Pablo escribió en Romanos 8:28 que para los creyentes «todas las cosas les ayudan a bien». Dentro de las experiencias que Dios diseña para sus hijos. Algunas son agradables y otras amargas. ¡Pero todas contribuyen para hacer un mejor y fuerte creyente en la fe!

Las tribulaciones son difíciles (v. 6) El lenguaje de Pedro demuestra que él sentía junto con los destinatarios el dolor de las pruebas que estaban pasando; sabía cuán pesadas eran y que podían causar además de trastornos físicos y materiales, angustia mental y emocional. El autor conocía lo penoso, doloroso y deprimente que pueden ser los problemas que enfrentamos. Todavía podía recordar el miedo y vergüenza que sintió la noche en que negó a su Señor; los azotes y amenazas que sufrió por parte del concilio. Traía a la memoria la prisión y el peligro de muerte en que se había encontrado. Sí, Pedro había experimentado en carne propia lo que es sufrir por Jesucristo, pero había aprendido a ver todo desde el punto de vista divino y de la eternidad.

Las tribulaciones son variadas (v. 6). Como los múltiples colores del arco iris son diferentes, así es la gama de problemas. Impactan el cuerpo, la mente o las emociones. Pueden afectar al matrimonio, a los hijos, la familia o a los amigos. A veces producen cambios difíciles en el trabajo, los estudios o los proyectos y sueños personales. En ocasiones ponen en peligro la vida, provocan soledad, nos incapacitan o debilitan. Estos nos enseñan que no debemos sorprendernos de ninguna experiencia, aun la más inesperada. Dios sabe lo que necesitamos para cumplir sus propósitos. Tampoco debemos comparar nuestras experiencias con las de otras personas, aunque a veces nos parezca que ellos no padecen problemas tan difíciles como nosotros, pero el Señor conoce a cada persona y sólo él sabe lo que puede sufrir ahora o en el futuro. El calendario de problemas y causas de sufrimiento varía.

El humano siempre sueña con el momento en que sus pruebas terminen y pueda vivir tranquilo. Dios no promete la desaparición de ellos por completo, sino que los ejemplos en la Biblia muestran que las dificultades son una circunstancia normal para los humanos. Cuando termine una prueba, puede comenzar otra. Pero de distinta naturaleza, porque se nos dice que pasaremos por «diversas pruebas».

En medio de las tribulaciones el cristiano ha de amar a Cristo: el creyente debe sentir con Pedro todas las emociones que él describe. En el v. 2 afirma que es un ser muy especial y privilegiado, porque Dios lo escogió para la salvación. En el v. 3 habla de que tiene una bendita esperanza por ser hijo de Dios. Más adelante habla de gozo (v. 6) porque su herencia está bien segura. En el mismo versículo, menciona la aflicción, pero ésta no debe quitarnos la felicidad. Pedro expresa el afecto que siente por Jesucristo, un amor que le tenemos, aunque nunca hemos visto al Señor en carne, pero Pedro sí. Jesús le había preguntado tres veces «¿Me amas?», y cada ocasión afirmó su amor para el Señor (Juan 21:15-17). El apóstol había pasado por una prueba de su fe y había negado a Jesús. Después se había arrepentido con muchas lágrimas. Porque había pasado por la prueba ahora amaba mucho más a su Salvador.